0arosa

No hay mejor manera de empezar septiembre que con la próxima edición de la carrera Arosa Classic Car, una competición destinada a aumentar la reputación de, en primer lugar, las carreras de coches clásicos que tanto empiezan a abundar; y en segundo, reivindicar este romántico rincón suizo como un escenario a la altura de las mejores iniciativas automovilísticas del mundo.

Una edición, la undécima, que ya va calando fuera de las fronteras suizas, y en la que a consecuencia de ello se esperan más de 25.000 asistentes solo en calidad de espectadores. La prueba presume de sus 76 curvas a lo largo de menos de ocho kilómetros entre Langwies y Arosa. Si se hacen cálculos, casi no queda ningún tramo en recta.

Básicamente, es un trazado de montaña destinado a poner a prueba nuestros coches vintage. Pura diversión, y también puro paisajismo: como comprenderán, las vistas de la región alpina están a la altura de las circunstancias.

De acuerdo, nos gusta el escenario, pero… ¿tenemos el coche? Cualquier vehículo matriculado entre el 1 de enero de 1905 y el último día de diciembre de 1985 puede pisar el asfalto del denominado “Mónaco de las montañas”. Si son bonitos, para convocar a una amplia audiencia, mejor que mejor. Un enorme arco de vehículos que proporciona a la carrera de Arosa un enorme atractivo visual que se complementa con el paisaje.

No es extraño ver clásicos de los sesenta con coches de apariencia y prestaciones más contemporáneas, y por supuesto, vetustas pero respetables reliquias de cuatro ruedas datadas casi del origen del automóvil: un absoluto placer para el fanático del automovilismo. Un respeto para todos ellos, por favor: están aquí para dar espectáculo.

El programa, repleto de actividades – no solo iba a consistir en correr – incluye exposiciones y una ceremonia de apertura que, sin duda, nos hará sentir como auténticos suizos… Y una cosa: que sean coches clásicos no significa que la organización haya ahorrado en seguridad.

Estamos ante una carrera de coches clásicos en toda regla. Tanto es así que se ha convertido, en poco más de una década, en una de las principales alternativas de ocio de la región, lo que en la turística región de Arosa no significa poco, precisamente. El pueblo turístico de Langwies proporcionará al viajero todos los servicios que necesita el buen turista. Si esperaban encontrar un paraíso sin coches, acertaron. Pero mejor no se acerquen por aquí entre el 1 y 4 de septiembre, si no quieren llevarse una idea equivocada…