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Faltan menos de dos meses para que comience el Mundial y ya empiezan a surgir las polémicas. En este caso, afectaría a las dos escuderías más potentes de la parrilla: Mercedes y Red Bull.

¿El motivo? Un polémico sistema de suspensión activa que permitiría mejorar, tanto el chasis como la eficiencia aerodinámica. Según Auto motor und sport, el resto de equipos habrían denunciado a la FIA la irregularidad de este sistema.

Ferrari es, según este medio alemán, el equipo más beligerante. En Maranello temen que la Ferderación Internacional no actúe con la suficiente contundencia y no invalide este sistema.

Con este sistema, en las curvas lentas, se obtendría una mayor velocidad gracias a una mayor flexibilidad de los brazos de la suspensión. El reglamento es contundente a este respecto, pero Mercedes y Red Bull podría haber encontrado una forma no caer en ninguna ilegalidad.

Por otro lado, el monoplaza se pegaría más al suelo en las rectas, acelerando el flujo de aire hacia el difusor, permitiendo un aumento en la velocidad punta. Ferrari sigue tratando de que la FIA invalide este sistema, pensando en sus futuras opciones durante esta temporada 2017.

El funcionamiento de este sistema es uno de los grandes secretos de la temporada y no todos los equipos habrían conseguido descifrarlo. Este es uno de los motivos que se apuntan como explicación a la beligerancia de Ferrari. Los de Maranello no habrían podido encontrar un sistema similar para aplicarlo a su monoplaza.

Ferrari pretende que todo se esclarezca antes del último día de test. Si no lo logran, emitirían una protesta formal para volvieran a investigar los chasis de Mercedes y Red Bull durante el Gran Premio de Australia.